lunes, 29 de diciembre de 2008

El matrimonio de mi hija

Tatiana, quien nació en Nueva York cuando vivíamos allá, porque Jaime, su papá, estaba estudiando en Columbia University, se casó con americano, después de 6 años de conocerse y compartir todo, desde el día a día. Las invitaciones fueron hechas por Tatiana, quien como diseñadora gráfica hizo algo muy especial y además pidieron que no hubiera regalos: querían la presencia y compania de todos.

Ellos quisieron que el matrimonio fuera en Colombia, para que la familia de él, que es de California, conociera este país y sus innumerables bellezas. Fue la mejor decisión y una celebración lindísima, en la casa-finca de su papá, en el municipio de La Calera, muy cerca de Bogotá, una zona de montañas y paisajes muy bellos. Su papá ofició el matrimonio, porque fue un rito simbólico, de él como antropólogo, y Tatiana y Alex hicieron sus promesas.

Mientras Tatiana se arreglaba para la ceremonia, un grupo de músicos chocoanos cuya cabeza fue estudiante de antropología, interpretaba la música de la región pacífica de Colombia, donde queda el Chocó y los invitados disfrutaban, también, de deliciosos pasabocas típicos colombianos, servidos en bateas de diferentes colores: morcilla, papa criolla, arepitas, patacones con hogao.

A la hora del almuerzo el acompañamiento musical fue con tiple, guitarra y bandola, para que los americanos conocieran nuestros instrumentos y música autóctona. Y más música de otra región de Colombia, la costa Atlántica, fue el regalo de su hermana Camila y su novio Esteban: los gaiteros de San Jacinto, quienes pusieron a bailar a todo el mundo, a partir de las 8 p.m.

La comida que se sirvió fue súper especial, escogida por nuestra amiaga Esther Sanchez, la persona que dirigió y escribió para el Convenio Andrés Bello, las recetas de los platos típicos latinoamericanos. Había langostinos en salsa de coco, arroz con coco, ensalada de cuajada de cilantro y postres varios, también de la cocina colombiana: brevas, arequipe, guayaba y y para terminar “aguardiente en llamas”. Este se prepara en una paila de cobre que se pone al fuego con el aguardiente y se le agrega naranja y azúcar que hacen la gran llamarada.

La fiesta fue inolvidable, de 12 a 12, con un día de sol maravilloso y noche de luna.

0 comentarios:

About This Blog

About This Blog

  © Blogger template Spain by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP